No quiero tu opinión sobre mi cuerpo

De los 11 a los 19 años tuve un conflicto bien feo contra mi cuerpo. No usaba ropa con escote, ni vestidos, ni nada demasiado pegado. Me molestaba que mis caderas fueran demasiado anchas, que mi busto era grande, que mi cabello era salvaje y ondulado, la abertura en mis incisivos delanteros, la nariz grande… Odiaba con todas mis fuerzas mirar mi reflejo.

¿Por qué? Porque era diferente a las niñas que veía en la televisión.

En ese entonces, y ahora también, los medios nos bombardeaban con chicas delgadas, torneadas, de cabello lacio. Ellas eran las portadas de las revistas de moda, las protagonistas en las películas. Las chicas como yo eran las amantes de los maridos, las edecanes silenciosas en los programas de variedades, las “gorditas” que siempre están comiendo y dan risa. Las marcas nos dicen de que debemos tener cierta forma para ser felices porque ellos lo que buscan es seguir vendiendo.

Me pasé mi adolescencia escuchando como tenía “unos kilitos de más”, que mi rostro no parecía el de una niña por lo que se me “aconsejaba” usar rimel y labial, que la ropa ancha me hacía ver “más gorda”, que mi nariz era como la nariz de un vampiro, que sería bonita si sólo mis dientes abiertos arruinaban todo, que “a las niñas como yo nadie las quería para algo serio”, que se veía que “me encantaba ‘ponerle’ por mis caderas anchas”…

Las personas piensan que pueden dar su opinión sobre los cuerpos de otrxs protegiéndose bajo el principio de libertad de expresión pero creo que todos sabemos que esos comentarios siempre son malintencionados y sobre todo, repletos de prejuicios. Y que definitivamente no los necesitamos.

Despertar hoy y ver por todas mis redes los memes de Adele me hicieron pensar en este largo proceso en el que todavía continúo trabajando. Me imagino el orgullo que sintió Adele al mirar su foto, no porque haya estado mal antes, sino por el cambio interno que tuvo que ocurrir en ella para llegar a ese punto y eso lo más importante. Fue SU decisión, es SU cuerpo. Y espero sinceramente que no le de por mirar todo lo que se ha dicho.

Estoy infinitamente agradecida con los movimientos actuales contra el body shaming porque todos los cuerpos son diferentes y esta diversidad nos hace hermosos.

Ahora me miro y me gusta lo que veo. Le sonrío a mis marcas, a mis pechos, mis caderas anchas, mis dientitos abiertos y mi nariz respingada. Mi cuerpo es un templo maravilloso que me ha llevado caminando por 29 años en este mundo y lo amo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s