Escribir justicia | Reseña El invencible verano de Liliana

En El invencible verano de Liliana (Literatura Random House, 2021), Cristina Rivera Garza habla sobre la construcción de un lenguaje para identificar, nombrar y luchar contra la violencia de género y el terrorismo de pareja.

¿Quién en su sano juicio estaría en contra del amor romántico? Los cientos de miles de mujeres asesinadas por su pareja podrían responder a esa pregunta de múltiples formas inéditas. Pero incluso ellas, necesitarían lo que necesitamos todos para poder contestar a esa pregunta básica: un lenguaje capaz de identificar factores de riesgo y momentos de sumo peligro.

Cristina Rivera Garza, El invencible verano de Liliana (página 51).

El feminicidio no se tipificó en México hasta el 2012 por lo que antes de eso eran mal nombrados como crímenes pasionales. Recuerdo que cuando tenía alrededor de 8 años los periódicos de mi ciudad se inundaron con la noticia de la tragedia de la muerte de una pareja. Él, hombre poderoso y empresario de reputación intachable, un servidor de la comunidad de 50 años. Ella, una mujer joven, una arribista que sólo se había casado con él por su dinero y la posición social. Cuando Ella quiso separarse, él no pudo soportarlo y la asesinó. La acuchilló más de 30 veces en el cuerpo, y en el rostro, después se suicidó. Un trágico crimen pasional, decían los medios. Por los años siguientes seguí pensando en esa historia. La vi también repetirse, con otras caras y en otras ciudades. Y nunca hubo variante: la culpa siempre era de la mujer. Porque no se cuidó, no puso límites, porque le permitió a su agresor dañarla, porque nunca denunció.

Se le llamó andaba en malos pasos. Se le llamó ¿para qué se viste así? Se le llamó una mujer siempre tiene que darse su lugar. Se le llamó algo debió haber hecho para acabar de esa forma. Se le llamó sus padres la descuidaron. Se le llamó la chica que tomó una mala decisión. Se le llamó, incluso, se lo merecía.

Cristina Rivera Garza, El invencible verano de Liliana (página 34).

Una mañana de verano, en 1990, Liliana Rivera Garza fue asesinada por Ángel González Ramos. Un hombre que nunca comprendió el espíritu de Liliana y a quién en cambio buscó de todas las formas, y por años, reducirla. Pero Liliana luchó contra él, se resistió, y aunque nunca llegó a nombrar la violencia que vivió sabemos que para ese verano de 1990, ella ya estaba decidida a cortar para siempre el lazo que la unía con él. Hasta el último momento, Liliana pensó que se podía enfrentar sola al patriarcado y que podía ganarle (página 217).

El libro está escrito desde la colectividad por lo que avanzaremos la lectura desde diferentes puntos. En el inicio asistimos a la travesía de Cristina para buscar el expediente oficial del caso entre vacíos burocráticos, oficinistas aletargados: “Busco justicia para mi hermana” (página 35). Una vez más nos topamos ante la cara cruel de un sistema que no está preparado para ofrecer justicia a las víctimas. Siguiendo los pasos de Cristina por la Ciudad de México para conocer el departamento en el que su hermana vivió sus últimos años, el campus de la UAM Azcapotzalco donde estudió, las calles y avenidas por donde transitó.

Cristina Rivera Garza hace un gran trabajo de recuperación de las memorias de su hermana através del archivo que ella misma generó de su propia vida, a base de cartas, diarios y notas; y con las entrevista sobre los recuerdos con amigos y familiares. Desde sus testimonios conocemos a la brillante mujer, estudiante de arquitectura, protectora y cálida amiga, amante de su libertad. Y ahí, entre brochazos de los recuerdos, la sombra oscura de Ángel González Ramos siempre acechando en los rincones.

Reflexiono acerca de las críticas que ha recibido el performance “Un violador en tu camino”, organizado por la colectiva feminista Las Tesis en noviembre de 2019. Lo que para algunos significa una ridícula forma de protesta, otra excusa para llamarnos histéricas; para Cristina Rivera Garza representó un apoyo en el proceso para contar la historia de su hermana, para enfrentar la tragedia, para nombrarla. Y la culpa no era mía / ni dónde estaba / ni cómo vestía.

Pero nuestra autora fue mucho más lejos y al abrir las siete cajas de cartón y algunos huacales pintados de lavanda, que contenían las pertenencias de Liliana, como una suerte de caja de Pandora, no libera la desgracia sobre el mundo si no que trae a la vida a su hermana, para que la conozcamos, para que la comprendamos. Porque el patriarcado quiere que nos olvidemos de las mujeres que fueron asesinadas, que callemos, y Cristina nos invita a alzar la voz, a hablar sobre ellas. Nunca más la comodidad de nuestro silencio.

Liliana Rivera Garza fue arrebatada de la vida en julio de 1990 y en algún día de 2019, Cristina Rivera Garza encontró el lenguaje para nombrar lo que le sucedió a su hermana: feminicidio.

Cuando el grupo feminista Las Tesis organizó el performance “Un violador en tu camino” el Día Internacional Contra la Violencia de Género, en el centro de Santiago, Chile, la pieza tuvo tanta resonancia en tantos lados. Y la culpa no era mía / ni dónde estaba / ni cómo vestía. Se trataba de un lenguaje ya en uso, un lenguaje que diversos grupos de activistas, y diversos grupos de sufrientes, habían puesto a funcionar en juzgados y plazas, en marchas bulliciosas y alrededor de la mesa del comedor, pero que pocas veces antes de ese invierno de 2019 había sonado así. Tan contundente. Tan sin tapujos, Tan verdadero. El patriarcado es un juez / que nos juzga por nacer / es la violencia que ya ves.

El invencible verano de Liliana Página 34-35.

El invencible verano de Liliana es un libro que celebra la vida de Liliana, el amor, la libertad y el cariño de los que la conocieron. Porque esta mujer, y todas las mujeres víctimas de feminicidios, son muchísimo más que la historia de sus muertes.

Ángel González Ramos logró escapar por los techos de los vecinos y apoyado por un sistema que siempre culpa a la víctima, corrupto e injusto con las vidas de las mujeres, han pasado 31 años sin rastro de él.

Cualquier información sobre su paradero: elinvencibleveranodeliliana@gmail.com

Ángel González Ramos, identificado como el responsable del feminicidio de Liliana Rivera Garza.

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